Quienes somos

Article by - febrero 5, 2016

QUIÉN MANEJA ESTE BLOG

Una paciente muy informada.
No soy profesional de la salud mental (aún!). Soy una paciente de TID dispuesta a educarse para poder ayudar a otros a entender los trastornos disociativos. Principalmente pacientes, familiares y profesionales aficionados.

Somos un sistema (persona con alters) profesionalmente diagnosticado.
Actualmente somos artistas digitales y en nuestro tiempo libre estamos creando esta campaña para visibilizar y sensibilizar a la población sobre estos trastornos.
Creamos el sitio de longsoulsystem.com donde sintetizamos y reunimos información profesional, creamos videos informativos en YouTube, publicaciones gráficas e infográficas para redes sociales, damos pláticas y creamos grupos de apoyo en facebook de pacientes y familiares de pacientes.

Hemos iniciado la carrera de psicología como segunda carrera para llevar el diálogo a donde más hace falta: en el ámbito clínico, con los profesionales que atenderán a las personas con trauma complejo.
Aunque tal vez necesitemos apoyo

En un futuro queremos publicar nuestros libros de fantasía que creamos para sobrevivir y trabajar juntos antes de ser diagnosticados.

Estos son los recursos y libros con los que estamos documentados

OBJETIVOS

Nuestro objetivo principal es que más personas consigan tratamiento y apoyo emocional a través de la divulgación de información respecto a cómo se presenta, cómo se ve, cómo se vive, cómo se trata, y eliminando el estigma.

1. Crear consciencia sobre la existencia del TID en las comunidades hispanohablantes

2. Luchar contra el estigma, prejuicios y desinformación

3. Crear un espacio amable, saludable y educativo para pacientes y familiares

4. Crear una comunidad de apoyo

 

¿Nuestra historia?

Iniciamos terapia a los 6 años, y llegamos al psiquiatra a los 11 años debido a «un cambio radical» que mamá y los familiares notaban. Este cambio radical incluía problemas de memoria, atención, gustos, irritabilidad, depresión severa y alucinaciones auditivas y táctiles. Se nos diagnosticó con muchas cosas. Nuestro EEG mostró una vez un patrón normal por el rango de edad (13 años) pero al año siguiente (14 años) mostraba un patrón anormal de ondas theta lentas y agudas, parecían ondas epileptiformes. En nuestra tomografía se veía algo extraño del lado izquierdo, pero no teníamos dinero para la resonancia. Se hablaba de despersonalización, pero como algo normal en la depresión mayor.
Ante las ideaciones suicidas, la decisión fue medicar, lo que empeoró la memoria, la atención y la lucidez. «No quieres que te internen» decía el psiquiatra, y lo repetía en la terapia de grupo de adolescentes «border» (Trastorno límite de la personalidad o Borderline).

Pero no podía entender. No entendía nada del mundo. Todo era poco real, lejano, vacío. Lo único real eran los dolores extraños en el cuerpo y el pecho. Cuando nos quedábamos dormidos, nos desmayábamos y despertábamos en enfermería, pensaron que era porque no comía, pensaron que era un Trastorno de la Conducta Alimentaria, porque era típico de niñas adolescentes.

Una larga historia de intentos de explicaciones de nuestros síntomas. 

No fue sino hasta los 28 años que encontramos las palabras claves «disociación», «trauma complejo», TID. Fue difícil encontrar un profesional que supiera del tema. A los 29 por fin fuimos diagnosticados con TID y se abrió un mundo de posibilidades, de entendimiento, de autocompasión. 

Pero perdimos muchos años. No debería ser tan difícil mencionar el TID en consulta, no debería causar tanto miedo hablar de «voces» por miedo a que los quieran silenciar inmediatamente con antipsicóticos (Anabel González, 2010). No debería ser TAN tabú hablar de voces, de trauma, de abusos, de peleas internas, de flashbacks. La solución no debería ser ignorarlo o silenciarlo. No debería necesitar tanto esfuerzo personal para buscar ayuda. No debería ser motivo de verguenza y miedo decirlo a tus seres queridos. No debería, nadie, compararte con Split. 

No tenemos una «Bestia», ni un asesino como la película «Psycho». No tenemos un Mr. Hyde. 

https://www.youtube.com/watch?v=ppP46Z-2bbc

¿Por qué «Long Soul System»?

Es el nombre de nuestro sistema (conjunto de alters) que elegimos.

Long Soul (Alma Larga) fue parte de la mitología del mundo que empezamos a crear para dar sentido a nuestra existencia. Explicaba la sensación de deslizarse fuera del cuerpo, explicaba la perspectiva de túnel y de que había varias almas dentro de una por lo que tenía que expandirse a los lados.

Muchas veces los pacientes crean nombres para referirse al conjuto de las identidades. El sistema de Truddi Chase se llamaban a sí mismos «Las Tropas» (the troops), el sistema de Joan Frances Casey se llamaba «La Parvada» (The flock). Esto para dar un sentido de comunidad, organización y trabajo en equipo.

Aquí referencias en libros sobre el uso de la palabra «sistema»

Decidimos llamar este proyecto con el nombre de nuestro sistema porque:

  • Queremos dar a entender que quien maneja el proyecto es también un paciente (no un profesional aún, ni una entidad, ni una institución)
  • Queremos apoyar en la visibilidad teniendo de nombre nuestra señal de multiplicidad
  • Existen actualmente muchas otras personas con TID que tienen blogs, cuentas, canales y páginas dedicados a la divulgación y sus propias experiencias, muchos de ellos con el nombre de su sistema. Así será más fácil de identificar para los pacientes cuando se encuentren con un blog o cuenta terminando en «system«.
  • No quisimos adueñarnos de un dominio con un nombre de un trastorno porque no somos profesionales (aún)

 

MOVIMIENTO Y CAMPAÑAS

Estos son proyectos que hemos iniciado o con los que hemos colaborado para incrementar la consciencia del TID en habla hispana.