Mitos e Ideas Equivocadas

Article by - junio 17, 2019

Mito: El Trastorno de Identidad Disociativo solo se trata de personalidades múltiples.

Realidad: El TID está caracterizado por tener partes disociadas (alters) como resultado de un trauma severo y recurrente en la infancia. Y aunque estos son la parte característica, los alters son de hecho una consecuencia de un problema mayor: la disociación estructural crónica. Hay muchos problemas que vienen como resultado de un trauma complejo en el que el TID es solo una parte, por ejemplo, Trastorno de Estrés Post Traumático (TEPT), flashbacks, TEPT-Complejo, trastornos del afecto, trastornos de ansiedad, trastornos de personalidad, trastornos alimenticios y especialmente trastornos somatomorfos, amnesia severa, en algunos casos incluso autismo o TDAH y síntomas pseudo-psicóticos y convulsiones no epilépticas.

En otras palabras, los alters no son la causa del TID ni el problema a tratar. Los alters son la consecuencia de tratar de lidiar con un trauma severo no procesado y dividido en segmentos psicobiológicos que tienen muchas presentaciones que encajan en muchos otros trastornos.  Recordemos que el causante es el trauma, y el abuso sufrido puede influir en más problemas de salud (infertilidad en abuso sexual, fatiga crónica, fibromialgia etc).

Mito: Es una Moda

Realidad:  ¿Es moda en profesionales o en población general?

Definitivamente no es una moda en los profesionales. Algunos autores opinan que si fue popular en algún momento de la historia, ya no lo es. Casos claramente de TID se ha descrito desde hace siglos. Y aunque hubo un momento en la literatura de psiquiatría que el TID empezó a estudiarse más, fue sobrepasada por estudios de otro tipo de condiciones como el TDAH, la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el TEPT.

Estos son la cantidad de artículos médicos sobre el TID publicados en el sitio NCBI (US National Library of Medicine National Institutes of Health)
Estos son la cantidad de artículos médicos sobre LA ESQUIZOFRENIA publicados en el sitio NCBI (US National Library of Medicine National Institutes of Health)

Con estas gráficas podemos entender fácilmente que el interés clínico respecto a los trastornos relacionados a la psicosis está incrementando mucho más que del Trastorno de Identidad Disociativo. El TID ganó popularidad en la época de los 90 con la exposición de memorias biográficas de personas con TID (p. ej. Truddi Chase).

Entonces, ¿será popularidad en la cultura pop? Es verdad que en las décadas anteriores a los 2000, la película de Sybil precedió un incremento en los diagnósticos. Pero ¿no sucede esto como parte de la visibilización de una condición? De cualquier forma, al ser muy lenta la actualización de los profesionales, aún se considera que, a pesar de que tal vez haya diagnósticos aún incorrectos en individuos, la prevalencia de un TID podría ser mucho mayor.

Mito: No existe

Realidad: La evidencia empírica avala el origen traumático de la disociación crónica. Alrededor del mundo se han hecho estudios, diferentes tipos de instrumentos diagnósticos, diferentes poblaciones, diferentes culturas (en caso de que se piense que pueden estar “contaminadas” por la cultura pop), y múltiples exámenes médicos rigurosos para sostener criterios de cualquier otro trastorno (guía para evaluar validez diagnóstica por Blashfield 1990).  Se han publicado más 1125 artículos sobre el TID. Aquí algunos.

Los criterios diagnósticos no solo están definidos desde el DSM-III y el CIE 9, sino que se han encontrado desde el siglo XVI. Además la existencia de instrumentos estandarizados de evaluación con demostrada fiabilidad y validez y equipos no relacionados empleando instrumentos diferentes muestran una adecuada interfiabilidad en los estudios

Podríamos decir que la creencia de que no existe es una mera consecuencia de una lenta actualización del personal clínico que incluye pero no se limita a;

  1. La exploración psicopatloógica habitual no incluye síntomas disociativos
  2. Se teme que los pacientes disociativos “simulen o exageren”
  3. Se teme discutir los síntomas por temor a “empeorarlos o inducirlos”
  4. Se teme profundizar en temas sobre abusos sexuales y traumas infantiles graves
  5. En los casos de personas hispanohablantes, lenta traducción del material, estudios y diagnóstico

De cualquier forma, este sitio está lleno de información que refuta este mito.

Mito: No puedes saber que lo tienes

Realidad: Los individuos con TID pueden estar conscientes de la presencia de sus otras partes, ya sea que escuche voces, reciba mensajes, las personas le llamen por otro nombre. Pueden tal vez no ser conscientes de que esas entidades son resultado de un trastorno disociativo causado por trauma, pero algunas veces decidirán indagar, cuestionar las voces, buscar respuestas y unir las piezas del rompecabezas para darse cuenta de que hay otros viviendo al unísono, paralelamente; la mayoría sin mencionarlo nunca ni a familiares, amigos ni terapeutas (por miedo a la hospitalización forzada o “reclusión en el manicomio”).

Aunque las personas con TID (o prácticamente cualquier persona con partes disociadas, véase Teoría de Disociación Estructural), sean diagnosticadas, y se les demuestre la evidencia, es parte del trabajo de la identidad “principal o anfitriona” dudar el diagnóstico, porque así se mantiene alejada del trauma (es una duda involuntaria difícil de erradicar).

Este mito pudiera estar basado en la creencia de que no existen filtros de información entre partes. Pero la influencia pasiva es un fenómeno muy común en la gran mayoría de individuos con TID.

Mito: El TID es obvio, debería ser fácil de identificar

Realidad: Hay tres presentaciones clínicas del TID. Solo el 5-6% de individuos con TID muestran una diferenciación florida y extrema entre alters o muestran cambios (switches) severos y dramáticos.

En cambio, la mayoría de pacientes con TID tienden a aislarse, esconder los cambios (sean conscientes o no), esconder y/o ignorar sus síntomas, a no hablar de las voces, y tienen métodos aprendidos para rellenar espacios de memoria. Por ejemplo: una alter que regresa de un switch y presenta amnesia de la última hora, muy probablemente no diría que no recuerda nada de lo sucedido, sino que observará, buscará señales indirectamente (como ver el reloj, ver la ropa puesta, ver la persona de al lado), preguntará indirectamente o se disculpará con alguna excusa (p. ej. estoy cansado, debo ir al baño, ¿qué decías?).

Los cambios (switches) pueden ser percibidos por otras personas, pero no intepretados como diferente personalidad, sino por un cambio de humor, cambio de energía (de enérgico a cansado), volubilidad, falta de atención, o en casos más extremos, psicosis o regresión. Esto es porque las personas no tienen clara la idea de cómo se ve un switch o lo que implica.

Mito: El TID es increíblemente raro / poco común

Realidad: El DSM-5 indica una prevalencia de 1.5% de la población mundial. Otros autores indican entre 1% y 3%. Esto es tan común que el trastorno bipolar, la esquizofrenia y la cantidad de personas pelirrojas en el mundo. ¿Conoces a alguien con algo de esto?

A nivel mundial, un 1.5% equivaldría a 110,193,525 personas con TID en el mundo. Si consolidaran un país, ocuparían el lugar número 12 en la lista de países con mayor población.

Que no conozcas a nadie con TID podría significar, tal vez, que solo no te has enterado.

Mito: El TID es un fenómeno Americano / Norteamericano

Realidad: El TID se ha encontrado en todos los países en los que se ha investigado y hay mucha investigación independiente en Paises Bajos, Turkía, Puerto Rico y Nueva Zelanda.

Parte de la investigación que valida el TID como un trastorno es la aplicación en cualquier país y población. Anabel González explica un experimento en una población china (donde no están contaminados por la cultura pop americana ni los pacientes ni los clínicos) y se encontró estadísticas muy similares en comparación con Canadá (países muy diferentes).

Mito: El TID es lo mismo que el Trastorno Bipolar / Esquizofrenia / Trastorno Límite de la Personalidad

Realidad: Todos esos son trastornos distintos, con causas distintas, dinámicas distintas, tratamientos distintos.

  • El Trastorno Bipolar es un trastorno del estado de ánimo. Se caracteriza por un radical cambio del estado de ánimo intercalándose entre la depresión y la manía o hipomanía. Pero la persona tiene un mismo sentido del Yo. El tratamiento suele ser medicamento. Hay un factor genético importante. Este cambio de estado de ánimo no es lo mismo que un cambio de alters.
  • La Esquizofrenia es un trastorno psicótico. Caracterizado por una larga lista de síntomas psicóticos positivos, negativos y desorganizados. Su prueba de realidad es fallida y el tratamiento suele ser medicamento. Hay un factor genético importante. No existen alters ni blackouts en la esquizofrenia.
  • El Trastorno Límite de la Personalidad es un trastorno de la personalidad caracterizado por relaciones inestables, un sentido inestable del yo (que puede asemejarse más al TID), un miedo intenso de abandono real o imaginario e intentos de evitarlo. No siempre se presentan síntomas disociativos. Se trata con terapia. Aunque pueden existir partes disociadas, suelen ser temporales o muy básicas y no son característica fundamental. La característica fundamental del TLP es una visión de si mismos y del mundo como blanco o negro.
  • En cambio, el Trastorno de Identidad Disociativo es un trastorno disociativo, considerado también el extremo del espectro postraumático y un trastorno del neurodesarrollo. Sus características principales son amnesia, compartimentalización de información, alteraciones y confusión de identidad y disociación crónica. Se trata con terapia. Siempre existen varias partes disociadas complejas y básicas. Muchas personas con TID tienen criterios suficientes para el TLP, pero no suelen tener una visión blanco y negro constante y la lucha interna no es entre dos partes, sino entre varias.

Referencias: