FAQ-21 ¿Cuál es el pronóstico del TID?

Article by · junio 13, 2019

Pregunta: ¿Qué pronóstico tiene alguien con TID? ¿Tendrá siempre TID? ¿Puede tener una vida normal?

Respuesta: Dependiendo del paciente y su respuesta al tratamiento, puede o no incrementar su calidad de vida significativamente. Existen tres subgrupos de pacientes respecto a su pronóstico. Obviamente, los pacientes no están encasillados a una categoría, sino que pueden desplazarse de una a otra.

El primer subgrupo son pacientes con disociación secundaria (OTDE o TID parcial) o tienen el llamado “alto funcionamiento”. Es decir, tienen PAN que tienen funciones muy adaptativas con un nivel mental suficiente, capacidad de liderazgo dentro del sistema, suficiente empatía y ventajas sociales (un grupo de amigos o de apoyo), educativas (sabe leer y se educa respecto al trastorno) y profesionales (tiene capacidad financiera para permanecer en el tratamiento). La conducta autodestructiva se puede manejar y los trastornos comórbidos responden al tratamiento. Estos tienen el más alto pronóstico de una calidad de vida mayor.

El segundo subgrupo son casos más complicados, las PAN son menos funcionales, el nivel mental es inestable, mayor intrusión de las PE. Las complicaciones relativas a los trastornos de personalidad límite y por evitación son frecuentes, afectaciones comórbidas serias como abuso de sustancias y trastornos alimenticios. Tienen dificultades en regular sistemas de acción como autocuidado y el apego social. Son más resistentes al tratamiento. Este pronóstico es difícil y tiene más alto riesgo de empeorar durante fases difíciles del tratamiento.

El tercer subgrupo es el más extremo. Reacciones terapéuticas negativas, dificultad extrema en la vida cotidiana (ejemplo, condición de calle). El nivel mental es el más bajo, las fobias relacionadas al trauma están muy arraigadas. Emociones violentas crónicas, tendencias de acción de nivel bajo. Las PAN y PE son agresivas entre sí y las relaciones externas. Conductas autodestructivas graves y crónicas que sustituyen lo que serían acciones más adaptativas. Presentan con más frecuencia trastornos comórbidos graves, características de trastornos psicóticos, afectivos refractarios y trastornos de personalidad graves o severo abuso de sustancias. Es el pronóstico menos favorable y se suele permanecer en la fase 1 del tratamiento: reducción de riesgo e incremental el nivel mental.

Respecto a que “si se deja de tener TID” o “se cura”, no son frases que apliquen o deban usarse. Una persona con TID, aún integrada, siempre tendrá un cerebro desarrollado de distinta manera (ejemplo, la amígdala reducida en tamaño), algunas fobias, trastornos comórbidos y el potencial de volverse a fragmentar. Pero eso no quiere decir que su calidad de vida no sea suficiente. Es como la diabetes, una vez con diabetes, el cuerpo no podrá ser el mismo. Se puede tratar y vivir una vida relativamente normal, pero se debe tener mucho más cuidado que una persona que jamás tuvo diabetes.

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